clase 2Taller Autoestima. COP 23-3-17

Taller Empatía y Habilidades Sociales. 30-3-17

 

 

 

Anuncios

Taller de autoestima y habilidades sociales en el COP-CV

Días 23 y 30 de Marzo y 6 de abril.

Imparte Elia Roca

Objetivos.

Que el alumno conozca la importancia de la autoestima y las habilidades sociales en el funcionamiento global del paciente y en sus problemas emocionales.

Que sepa ayudar a superar el déficit en esas áreas y utilizarlos también como recurso y motivación para ayudarle a superar otros problemas (junto a las técnicas específicas requeridas en cada caso).

Que conozca y sepa utilizar las estrategias basadas en la autoestima sana y las habilidades sociales para cuidar de sí mismo y para optimizar las relaciones con el paciente, su familia, y el equipo multidisciplinar que atiende al paciente.

Más información y matrícula en:  https://www.cop-cv.org/formacion/3156

 

Audios y documentos basados en mi libro Cómo mejorar tus habilidades sociales

A las compañeras del grupo de los viernes:

Os he enviado los documentos de habilidades sociales a vuestra dirección email

Os dejo aquí unos audios de una lectora basados en mi libro Cómo mejorar tus habilidades sociales por si os resultan útiles portada_habilidadesp

1. Cómo podemos responder a las críticas:
https://www.youtube.com/watch?v=PS6y29dRoXY&feature=youtu.be

2. Cómo pedir un cambio de conducta (alternativa asertiva a hacer críticas):
https://www.youtube.com/watch?v=RUIxswEy088

El arte de la mediación

Publicado por

Imagen: DP.

Hace unos años colaboré en la evaluación de una oficina que se encargaba de lidiar con las demandas de los afectados por proyectos realizados por un organismo internacional. La experiencia fue muy interesante, y me llevó a la convicción de que la mediación puede ser un instrumento muy útil para abordar mucho de los conflictos donde la base es la pérdida de confianza entre las partes. Conocer los fundamentos de este tipo de técnicas puede ayudarnos a abordar muchos problemas que no encuentran una buena solución a través de la judicialización.

Una primera sorpresa es que los casos analizados por la oficina eran muy variados. Iban desde pueblos indígenas desplazados por la construcción de una autopista, el riesgo sísmico provocado por grandes obras públicas como la ampliación del canal de Panamá o secuestros para evitar la construcción de un puente. En todas las situaciones, la base era la misma: intentar solucionar un conflicto en el que las partes habían perdido la confianza la una en la otra.

Otro aspecto interesante era el perfil de los trabajadores de la oficina. Este era muy diverso, desde abogados hasta psicólogos, profesionales estos últimos poco habituales en grandes instituciones financieras. En su papel de negociadores la oficina contaba con diversos métodos, entre ellos el arbitraje, la diplomacia o la mediación. Se trata de procesos alternativos para la resolución de conflictos que intentan que sean los propios implicados los que busquen la solución del conflicto evitando que sea un juez quien decida. Lo más interesante de la mediación es que las técnicas no diferencian de si se trata de un conflicto entre países, partidos políticos, empresas, trabajadores o matrimonios.

A pesar de que se trata de llegar a soluciones ad hoc, lo que más me sorprendió es lo estandarizado de los procesos. Fuese cual fuese el colectivo afectado, o la clase de daño que alegase, los requisitos de entrada en la fase de mediación eran siempre los mismos: voluntariedad de las partes, neutralidad e imparcialidad del mediador, libre decisión a lo largo de todo el proceso, y confidencialidad. Una vez asegurados estos prerrequisitos, la mediación podía iniciarse. La mediación contaba también con pasos establecidos. Lo primero, no buscar la negociación como primer objetivo sino la recuperación de la confianza. Ya se trate de un pueblo, un país, o un vecino afectado, uno no llega a pedir la ayuda de un tercero neutral si no ha perdido toda confianza en aquel que ahora ve como su enemigo. Y ¿qué es la confianza? Aquello que nos permite esperar que el otro cooperará con nosotros en una situación en la que ganaría más engañándonos.

Existe mucha evidencia que demuestra que la confianza que nos tenemos los unos en los otros contribuye, por ejemplo, al crecimiento económico de un país, a su desarrollo financiero, e incluso al comercio internacional. Sin embargo, es más difícil saber cómo recuperar esta confianza una vez se ha perdido. Y ahí es donde juega un papel clave el proceso de la mediación. Si bien me siento incapaz de confiar en aquel que ya me ha traicionado, sí puedo creer en unas nuevas reglas del juego. En primer lugar cada una de las partes debe establecer sus condiciones para negociar. En sí, no es tan importante el contenido de las mismas como el hecho de saber que estas serán respetadas. Estas condiciones pueden ir desde asegurar que uno abandonará la negociación si se siente amenazado verbal o físicamente, hasta cuestiones de más dudoso fondo, como pedir la limitación de mandatos. Al fin y al cabo se trata de garantizar que uno se sentirá cómodo en la negociación, sabiendo que su voz ha sido escuchada. En segundo lugar, hablar en un espacio neutral, donde nadie se sienta más atrapado que el otro.

Con esto lo que se pretende es llegar a una solución entre distintas partes en conflicto a través de un tercero neutral, que consigue crear o recrear un ambiente de confianza que permite establecer el inicio de una negociación. Es por tanto un paso previo, y una alternativa, al proceso judicial, a pesar de que pueda estar incorporada dentro del mismo sistema judicial. Una de las principales ventajas de la mediación incluyen evitar costes emocionales de que existan un vencedor y un vencido. Ya lo dijo Keynes en 1919 en Las consecuencias económicas de la paz, tras participar y dimitir de las negociaciones del tratado de Versalles. Los efectos de las condiciones firmadas serian catastróficos para toda Europa, al humillar al «vencido», Alemania, que había visto esta solución impuesta, sin poder ser parte de la negociación. Y, sin duda, no se equivocaba. La mediación también consigue que la solución alcanzada sea definitiva. Al ser los propios implicados los que negocian los acuerdos y las cesiones es mucho más sencillo que se sientan responsables de los mismos que si estos vienen impuestos por un juez. En definitiva, ya se trate de países o personas, es más sencillo mantener una relación cordial tras un proceso de mediación que tras un juicio.

Pero los emocionales no son los únicos costes que la mediación reduce. Se trata de una forma más rápida y barata que la justicia ordinaria. Según el Banco Mundial, con este mecanismo los conflictos se resuelven en ochenta y ocho días de media, en comparación a los quinientos cuarenta y ocho que se requieren para una resolución judicial, siendo a su vez un 76% más baratos. A la vez, la mediación tiene un efecto positivo sobre el propio sistema judicial. Reduce la carga de trabajo de los distintos órganos permitiéndoles centrarse en aquellos conflictos de más difícil resolución.

Son muchos los organismos internacionales que otorgan una gran importancia a la mediación como mecanismo de resolución de conflictos. Esto les permite ahorrarse costes reputacionales, económicos y judiciales, y mejorar los procesos internos de la propia institución. Existen también varios instrumentos internacionales, directivas de la Unión Europea o varias recomendaciones del Consejo de Europa. Sin embargo la mediación en España tiene aún un largo camino por recorrer. Si bien existe una mayor tradición en lo que se refiere a la mediación familiar o de menores, sigue concerniendo al ámbito privado. La imposición Europea ha forzado nuevas leyes que tienen por objetivo aumentar la información de la que disponen los ciudadanos sobre las opciones de mediación. De este modo, siempre que alguien acuda a un juzgado por una cuestión civil debería ser informado de que existe esta alternativa para encontrar una solución.

Sin embargo, el aspecto más interesante de la mediación es que permite moverse de un juego de suma cero, que acaba con un ganador y un perdedor —y los lastres emocionales que eso conlleva— a un juego cooperativo, donde las partes son capaces de identificar intereses comunes, y a reconstruir una situación de confianza. Ante la existencia de un conflicto, el resultado derivado de la mediación será siempre más estable y constructivo que el de una solución impuesta ya sea por el jugador más fuerte o por un juez. Por esta razón mover la mediación del ámbito privado al público y político puede presentar importantes ventajas.

En la resolución de conflictos internacionales el arbitraje —que se diferencia de la mediación al tener el árbitro la obligación de tomar una decisión que obligue a las partes— generalmente no es aplicable, al ser los Estados soberanos. Sin embargo, el papel del mediador, donde se facilita un acercamiento de posturas pero no se obliga a imponer un resultado concreto, permite llegar al mismo resultado. Al recopilar de forma confidencial información sobre cada una de las partes, las recomendaciones propuestas por el mediador permiten alcanzar niveles de bienestar previos al estallido del conflicto entre los distintos países.

En la vida española existen hoy muchos conflictos en los que la mediación ofrece una vía alternativa de solución. Especialmente en aquellos conflictos en cuya base está una pérdida de confianza entre las partes. Una estrategia que pretenda resolver el conflicto con la intermediación de un tercero que pueda inspirar confianza recíproca entre las partes. Esto permitiría así salir de un contexto de traiciones mutuas, evitando etiquetas de ganadores y perdedores, y convertiría a los distintos actores en protagonistas de la solución alcanzada, haciéndoles así responsables de sus actos a futuro. Al fin y al cabo, y como en tantas otras cosas, ya lo dice el refrán popular, «más vale un mal arreglo que un buen pleito».

Cuidado con las bebidas muy calientes. Salud

Probablemente causen cáncer, según la OMS

Una revisión de más de mil estudios concluye que no hay evidencia de que el café ni el mate sean carcinógenos ingeridos a una temperatura normal

 

http://elpais.com/elpais/2016/06/15/ciencia/1465984649_223133.html

Nuño Domínguez T. 16 JUN 2016 – 10:30 CEST 
El café es una de las bebidas revisadas por la OMS. Maskot Helena Wahlman Getty Images / Quality

 

Las bebidas muy calientes “probablemente” causan cáncer de esófago, según ha hecho público hoy la Agencia Internacional para la investigación del Cáncer (IARC, en inglés), que forma parte de la agencia sanitaria de Naciones Unidas, OMS. La IARC tenía previsto presentar los resultados de su informe hoy a las tres de la tarde en París, pero los resultados del trabajo se han filtrado a varias agencias de información.

“Estos resultados sugieren que ingerir bebidas muy calientes puede ser una causa de cáncer de esófago y es la temperatura, más que la bebida en sí, la que parece ser la responsable”, ha dicho Christopher Wild, director del IARC, a la agencia AFP. La OMS ha revisado más de mil estudios científicos sobre la posibilidad de que el café y el mate provoquen cáncer. Ambas sustancias han sido clasificadas como “posiblemente carcinógenas para los humanos” desde 1991, cuando se realizó la última evaluación.

Ahora, la agencia asegura que no hay evidencia de que el café y el mate de por sí provoquen cáncer. Sin embargo, dice que ingerir estas y otras bebidas a temperatura de 65 grados centígrados (150 grados Fahrenheit) puede provocar cáncer de esófago.

“Estudios en China, Irán, Turquía y Sudamérica, donde tradicionalmente se bebe té y mate muy caliente (a unos 70 grados) han mostrado que el riesgo de cáncer de esófago aumenta en función de la temperatura de la bebida”, ha dicho el IARC.

Esta agencia de la ONU publica informes monográficos sobre distintas sustancias. En el último, que provocó una gran polémica, consideró “carcinógena para humanos” a la carne roja procesada. Según la clasificación de sustancias de la organización, hay 118 agentes carcinógenos para los humanos, 79 que probablemente lo son, 290 que posiblemente lo son, 501 que no son clasificables como carcinógenos y uno que ya se ha determinado que “probablemente” no lo es, la caprolactama, una molécula clave en la síntesis del nylon.

La gente acaba con una información masiva sobre muchas conductas y productos que pueden aumentar el riesgo de cáncer y que crean cierta alarma injustificada. Al final su reacción es la despreocupación, el descrédito por las autoridades sanitarias

Dana Loomis, uno de los responsables del informe, dijo que comenzaron a realizar el estudio debido a que las tasas de cáncer de esófago eran inusualmente altas en países donde se consumen habitualmente bebidas muy calientes, ha informado AP. Incluso a temperaturas de menos de 60 grados, los líquidos dañan el tejido del tracto digestivo, lo que podría producir tumores, aunque las pruebas son limitadas, ha señalado Loomis.

Otros expertos son más escépticos y resaltan que los ciudadanos deben centrarse en las principales causas de cáncer. “Dejar de fumar y beber menos alcohol es mucho más importante para reducir el riesgo de cáncer que la temperatura de las bebidas”, ha dicho Otis Brawley, jefe médico de la Sociedad de Cáncer de EE UU. El riesgo de cáncer que aportan las bebidas calientes es equivalente al que producen los encurtidos (pepinillos, etc), ha advertido.

Alarma injustificada

Ildefonso Hernández, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria, se ha mostrado escéptico con el mensaje de la OMS y el efecto que puede causar en la población. Sobre el anuncio en sí opina que “en un país como España la gente no debería prestar mucha atención, pues no se consumen especialmente bebidas muy calientes”. “En América Latina, en cambio, donde se bebe mucho mate caliente, sí se debería atender a este problema”, comenta.

Jorge Aparicio, oncólogo del Hospital de la Fe de Valencia y portavoz de la Sociedad Española de Oncología Médica, señala que la “noticia” no es nueva, sino “la confirmación de una sospecha que ya existía hace tiempo”. En cualquier caso resalta de que se está hablando de temperaturas “extremas”. “La mayoría de la gente no puede ni coger una bebida a más de 65 grados y en la inmensa mayoría de bares y restaurantes las bebidas se sirven a unos 45 o 50 grados y además mucha gente las deja enfriar”, advierte. Al contrario que con la carne roja, en esta ocasión la IARC no aporta datos sobre cuánto riesgo añadido de cáncer aportan las bebidas calientes, probablemente, dice Aparicio, “porque los estudios analizados no son tan contundentes”.

Hernández critica la forma general de actuar del IARC. “El problema es que es difícil relacionar cada conducta concreta con un problema de salud, por ejemplo un tipo de tumor, en ocasiones sin ponerlos en contexto, sin indicar cuánto riesgo adicional conllevan y sin decir si el problema afecta solo a unos países o regiones concretas”, razona.

El mandato del IARC, una agencia de la OMS, es precisamente producir monográficos sobre sustancias determinadas, lo que a veces puede ser contraproducente. “La gente acaba con una información masiva sobre muchas conductas y productos que pueden aumentar el riesgo de cáncer y que crean cierta alarma injustificada. Al final su reacción es la despreocupación, el descrédito por las autoridades sanitarias”, alerta Hernández.

En su opinión, el IARC no debería dirigir sus mensajes a los ciudadanos directamente, pues en muchos casos no pueden hacer nada para evitar sufrir los riesgos de determinadas sustancias, por ejemplo la contaminación atmosférica o productos químicos en el lugar de trabajo. “Deberíamos entre todos cambiar la forma de trabajar de esta agencia y que hagan recomendaciones de políticas para los Gobiernos, no para los ciudadanos, y que estas sean específicas para cada país en función de la incidencia de los diferentes tipos de cáncer en sus territorios”.